sábado, 24 de noviembre de 2007

PASTORELA 2007

ESCENA UNO

Irasema, Obscena, Gulana, Alvaro, Perezo, Don Petulancio, Celosio, rodeando a Vetustiano en su lecho deshecho.

Petulancio: Curioso cómo la fórmula tradicional de la pastorela incluye…

Celosio: los imprescindibles pastores,

Vetustiano: varios demonios; a veces uno por cada pecado capital, y un ángel.

Alvaro: Como si demonios y pecados fueran externos al pecador, independientes al ser humano; como si pudieran caminar en dos patas por las calles.

Irasema: ¿Cuándo has oído a alguien decir…

Obscena: Hola Gula (saludando a Gulana).

Gulana: ¿Qué pasó Lujuria? ¿Cómo has estado?

Perezo: Por eso en esta pastorela pecado y pecador son uno mismo.

Petulancio: De igual manera que los actos son inconcebibles sin actores.

Vetustiano tose y se ahoga

Petulancio: Tío Vetustiano, me entristece infinitamente verlo en este estado.

Celosio: El estado del que habla Petulancio no es en este caso el de ebriedad, tampoco el de Tabasco, es el penúltimo de los estados, el estado de convalecencia.

Vetustiano: (trabajosamente) ¿Valecencia vino?

Obscena: No, no estamos con Valecencia.

Alvaro: Vetustiano no recuerda cuando Valecencia se fugó con un tal Fundido, llevándose la fortuna acumulada en la familia Pecadostein desde tiempos de Matusalén.

Vetustiano: Son pocos los minutos que de vida me quedan,
y pocas también mis riquezas que se heredan.
Pero una visión he tenido
de una misión que no he comprendido
Observad despacio el firmamento
y decidme si en el espacio continúa aquel portento.

Cometa o asteroide
con una forma ovoide.

Armageddon o Impacto Profundo
películas que vio todo el mundo.

Pero esta estrella no impactará el planeta
les digo que no nos destruirá, es la neta.

Su impacto es un impacto al corazón
pues el hijo de Dios trae salvación.

Sigan a la estrella u ovni
hasta donde deje al salvador en tierra,
en un establo con un poni
y herramientas como martillo y sierra.

Así como superman del espacio bajó
así el salvador en su momento llegó
a salvarnos del pecado
y a traernos un recado
de Dios nuestro señor
del padre salvador
un mensaje de amor

Vetustiano tose y muere, Celosio se acerca para tomarle el pulso.

Celosio: Señores y señoras, amable público, Vetustiano ha muerto, dejando a la finca sin un líder moral.

Petulancio: O al menos por ahora.

Alvaro: Habitantes del Podrido, hoy es un día de tristeza, congoja, desconsuelo, desolación y desesperación, pues nuestro amado y vetusto Vetustiano Pecadostein, hermano de Jeremías, ha muerto. Como ustedes bien recuerdan, Jeremías Pecadostein, luego de recorrer por pueblos como Comala, Macondo y Pénjamo en busca de tierra fértil, recibió por parte del Estado y gracias a la Reforma Agraria el justo beneficio del que la familia Pecadostein era merecedora: Un ejido, y nada más y nada menos que el Ejido del Podrido.

Petulancio: Lo que fuera hace años un manglar lleno de manatíes, es hoy un árido pedazo de tierra ubicado al noreste de San Pedro de los Aguaros, al sur sur sur oeste del Estuche, al noroeste de Otumba, al sur de Caravás, y al norte y probablemente sureste de Pokajú. Cabe destacar que el más cercano de estos pueblos está al menos a 100 kilómetros del Podrido. Si no hubiera sido gracias al presidente de la República, a la firma de Don Jeremías, descanse en paz y al aval de su hermano Don Vetustiano, adormílese en paz, no tendríamos esta maravillosa tierra que bajo nuestros pies pisamos.

Obscena: Por eso debemos pronto elegir un líder moral y cívico, fiscal y jurídico para que el Ejido del Podrido sea tan grande y próspero como el que sabemos algún día podremos imaginar.

Irasema, Obscena y Alvaro voltean a ver a Petulancio, Gulana y Perezo se voltean a ver mutuamente. Celosio hace gestos.

Petulancio: No creo que yo fuera el indicado, he servido al Podrido desde pequeño, heredando las sagradas labores que mi padre me encomendó, ayudando a mi hermano y a ustedes en todo lo que han necesitado y como ustedes saben, siempre he robado poco, teniendo en cuenta primero el bienestar del Podrido antes que el mío.

Obscena: Pues bien, hagamos de este proceso un evento democrático y transparente. A mi parecer debemos proponer al menos un candidato.

Irasema: Yo propongo a papá.

Perezo: (Burlándose) Huy sí, yo propongo a papá...

Obscena: Petulancio y... ¿Celosio? Ha ocurrido lo inaudito en Podrido, durante años se había reconocido al liderazgo nato por encima de cacicazgos y tiranías. Hoy, un segundo candidato se presenta, retando al líder por derecho. ¿Quién vota por Celosio?

Nadie levanta la mano. Celosio está a punto de levantar la mano pero se arrepiente.

Obscena: Por eliminación democrática y transparente, el líder de nuestro ejido es: Don Petulancio Pecadostein, Marqués de Podrido. El título de Marqués es un honor especial que se le otorga a nuestro líder, junto con su no muy suntuoso trono, por lo que en adelante deberán referirse a él con el título de "Su Putridez".

Entran Gulana e Irasema cargando el trono

Gulana: (a Irasema en secreto) Nunca antes habíamos tenido sangre azul en el ejido...

Irasema: Nunca hubiera creído que mi papá fuera Marqués.

Petulancio: Humildemente acepto este honor que sé que no merezco. Mi primera acción de gobierno será dar santo sepulcro a don Vetustiano, quien será recordado con alegría moderada y ligera admiración.

Irasema, Obscena, Gulana, Alvaro, Perezo, Don Petulancio, Celosio e incluso Vetustiano: Que así sea.

ESCENA DOS

Celosio tratando de leer, Perezo acostado en una esquina de la biblioteca de Celosio.

Perezo: Pues estuvo bien, ¿no pa?

Celosio: ¿Qué diablos estuvo bien?

Perezo: Papá, no digas esa palabra

Celosio: ¿Qué diablos? ¿A qué palabra te refieres? ¿La palabra: Diablos?

Perezo: Dicen por ahí que si dices esa palabra 666 veces se aparece Lucifer en persona...

Celosio: Esas son tonterías, yo seguramente ya dije diablos más de 666 veces.

Perezo: No, de hecho lo has dicho 665 veces.

Celosio: (con miedo) ¿Y si lo que dices es cierto?

Perezo: Más vale ser precavidos.

Celosio: Sí, sí, más vale, aparte en este ejido nadie dice tantas maldiciones como yo.

Perezo: Exacto, ni siquiera Vetustiano cuando recordaba a Valecencia.

Celosio: Ay Recuerdos... ¿Qué diría tu madre si nos viera así?

Perezo: No sé, supongo que diría algo así como: "¡Perezo!, ¡no hiciste tu cama!"

Celosio: Jajaja, sí es cierto... Ay Recuerdos, Recuerdos, qué bella era tu madre Recuerdos... Ay Recuerdos, te nos fuiste y todo lo que nos dejaste son...

Perezo: Recuerdos...

Celosio: Si tan sólo te hubieras llamado Remedios...

Perezo: En ese caso supongo que lo que nos hubiera dejado son…

Celosio y Perezo a coro: Remedios…

Perezo: Tú hubieras liderado el ejido.

Celosio: Claro, y sin todo el argüende del Marqués y su trono. Aparte, si yo tuviera ese puesto mejoraría los sueldos de todos y aumentaría la productividad. ¿Sabes que uno de cada 5 de nuestros borregos muere de depresión? He propuesto una y otra vez que mejoremos las condiciones psicológicas de nuestros animales, mediante terapia.

Perezo: Muy bien, aunque puede que darles más espacio también ayudaría, ¿no?

Celosio: Puede que sí, aunque no he leído nada al respecto... Pero ¿te das cuenta? Su Putridez Don Petulancio Pecadostein, Marqués de Putrido tiene "la vida perfecta". Se consiguió a la esposa que todos hubiéramos querido, tiene una casa grande, cientos de borregos, es Marqués y tiene un trono. ¡Un trono! Nosotros en vez teníamos unas sillas modestas pero útiles, lástima que tuvimos que venderlas para reponer los borregos que murieron de depresión. Es frustrante saber tanto de borregos y no poderlo aplicar porque simplemente ese tal Alvaro no te deja.

Perezo: Sí, te entiendo... es como tener un secreto y tener que callarlo.

Celosio: Eso es lo que más odio, al achichincle de su Putridez, el administrador "Alvaro sin acento" (tono burlón). Tiene toda la lana de los borregos pero sepa Dios cómo le hace que siempre necesita más y más lana y las cuentas nunca cuadran... Pero eso sí, su hija Gulana, que es una marranita hecha y derecha siempre anda estrenando abrigos. Pero eso sí… "Son de retazos y sobrantes, no vayas a creer otra cosa"... ¿retazos y sobrantes de ming? ¿Cómo? Si nosotros todo lo que tenemos son borregos. Y aparte, ni que valiera la pena la chamaca esa. ¿A poco no está re fea?

Perezo calla, ligeramente apenado

Celosio: Olvídalo hijo, me voy a bañar. Hoy el sol y la polvareda en Putrido han estado peor que ayer. Seguramente es el cambio climático.

Celosio sale de escena.

Perezo: ¿Cuánto más debemos de esperar?

Gulana entra a escena.

Gulana: ¿Cuándo dejaremos de callar?

Perezo: Es cuestión de amar, es cuestión de amar.

Gulana: ¿Cuándo dejarán ellos de pelear?

Perezo: Es cuestión de hablar, es cuestión de hablar.

Entran Alvaro y Celosio.

Celosio: Él es un ladrón.

Alvaro: Él es un bocón.

Celosio: Sólo le importa el varo

Alvaro: Por eso me llamo Alvaro, más tú mueres de envidia.

Celosio: Muero, muero de envidia.

Gulana: ¿Podremos reconciliarlos?

Perezo: Más fácil sería escaparnos.

Gulana: Despídete de tus amigos.

Perezo: Despídete de tus higos y de tus dulces y de tus pasteles y tus miguelitos de agua y de polvo...

Gulana: A ver, a ver... ¿Cómo está eso?

Perezo: Pues sí. Del Podrido está en medio de la nada, si vamos a escapar tendremos que ir ligeros y habremos de comer poco y tomar mucha agua hasta llegar al pueblo más cercano. Y en lo que consigo trabajo, no podrás darte el lujo de comprar golosinas… Lo normal.

Gulana: ¡¿Lo normal?! Yo necesito mi pan con nutela para acompañar mi desayuno, mi pelón pelo rico de refrigerio, mi bolsita de m&m's que haga juego con la fruta de la colasión, mi cajeta hecha en casa como postre a la hora de la comida, de almuerzo un par de pastelitos, de merienda una cocada como mínimo y para acompañar la cena con un pie de queso bañado en mermelada de chabacano y pasas garapiñadas me conformo. Nada más. ¿No es mucho pedir verdad?

Perezo: (bostezando) ¿Sabes qué Gulana? Ya estoy muy cansado, mejor ya vámonos a dormir y luego seguimos platicando.

Gulana: Ay Perezo, ¡qué pereza me das!

Gulana se va, Perezo sigue en el mismo rincón que a principio de la escena.

ESCENA TRES


Petulancio y Alvaro.

Petulancio: Alvaro, estoy preocupado.

Alvaro: ¿Por lo qué su odorísima Putridez?

Petulancio: ¿Recuerdas a Don Vetustiano?

Alvaro: Repose en paz, ¿cómo olvidar a Vetustiano? Era un gravamen considerable en nuestras finanzas, especialmente cuando nos lideraba, osease hasta ayer en que terminó su largo y aburridísimo proceso de defunción.

Petulancio: En efecto, eso de la muerte puede ser muy largo y tedioso, a penas se nace ya se está empezando a morir. Vetustiano era un hombre testarudo, un día lo vi luchando a mano limpia contra la guadaña de la Catrina.

Alvaro: Sobresaliente escena, me puedo imaginar... ¿Y cuál es la preocupación que le concierne hoy?

Petulancio: Es Vetustiano.

Alvaro: Era Vetustiano, querrá decir su fétida Putridez.

Petulancio: No, es Vetustiano mi preocupación.

Alvaro:
¿Qué con él?

Petulancio: ¿Recuerdas los poéticos pero disparatados palabros que dijo en su deshecho lecho de inerte muerte?

Alvaro: Claro, un desvaríe desatinado y deliroso.

Petulancio: Exactamente… Pues tengo la ligera sospecha de que en realidad algo tiene sentido entre tanto echar sapos y culebras sin pies ni cabeza.

Alvaro: Si su pestilente Putridez lo dice...

Petulancio: Acompáñeme (se lo lleva a una ventana). ¿No es esa señal la prodigiosa rúbrica celestial que Vetustiano profetizó nos?

Alvaro: Podría serlo o podría ser cualquier cosa.

Petulancio: ¿Como qué?

Alvaro: Un anuncio espectacular luminoso flotando del cielo.

Petulancio: ¿Anunciando qué?

Alvaro: Anunciando probablemente un nuevo centro comercial con un Starbucks y un Krispy Creme.

Petulancio: (conforme) Probablemente... ¿Es probable que el centro comercial se llame El Salvador?

Alvaro: Mesías, El Salvador, el Hijo de Dios, claro, todos son nombres comunes de centros comerciales.

Petulancio: ¿Entonces qué me recomiendas?

Alvaro: Tapar esta y todas las ventanas a fin de que tu mujer, Obscena, no sea tentada por el magnetismo del centro comercial y sus embaucadoras intenciones.

Petulancio: ¿Por qué lo dices?

Alvaro: Años nos ha llevado acumular la fortuna que tenemos guardada en el segundo fondo del granero, tanto oro como para comprar un palacio o dos, ¿pero qué ocurriría si vinieran tiempos difícilies y tuviéramos que gastarnos nuestros ahorros? Los de Belén lo saben y por eso han construido ese centro comercial. No es por avaricia pero no me parece prudente ir.

Petulancio: No es por soberbia pero el podrido debería tener su propio centro comercial.

De pronto se oye un ruido espantoso.

Alvaro: ¿Oíste eso?

Petulancio: Sí, un ruidero digno del Podrido.

Salen, de escena, preocupados.

ESCENA CUATRO

Alvaro y Petulancio.

Alvaro: ¡Calamitosas calamidades son las que hoy nos desdichan nuestra infortunada infelicidad!

Petulancio: Pero Alvaro, ¿dónde está el tesoro del Podrido?

Alvaro: ¡El granero se ha desmonorado sobre sus cimientos! ¡Nuestro patrimonio se ha precipitado al abismo y ha atravesado la corteza o litósfera, que es la capa exterior de la Tierra, sabemos que su espesor varía entre los 12 y los 80 km.

Petulancio: Oh no. No, no, no. ¡No!

Alvaro: ¡Así ha sucedido su hedionda Putridez! ¡Se lo ha tragado la tierra! ¡Nuestra madre tierra que nada nos da y sin embargo todo nos quita! Esa madre tierra a la que le da temperatura por cualquier gripa y por la que todos quieren hacer acuerdos que arruinarán nuestras finanzas y las de las grandes empresas petroleras...

Petulancio: Oh Alvaro, con cuánta sabiduría has hablado. ¿Qué daño podría hacerle a la tierra perforarla un poco y extraerle su negra sangre, el petróleo?

Alvaro: Ningún daño su pudibunda Putridez, es nuestro derecho, de igual manera que podemos desangrar a nuestros hermanos y convertir su sangre en oro.

Entra Celosio

Celosio: ¡¿Qué pasa aquí?!

Entra Perezo

Perezo: ¡Se ha derrumbado el granero!

Celosio ve un pedazo de oro y se acerca.

Celosio: ¡¿Y qué diablos es esto?!

Perezo: Oh no, ¡es la seiscentésima sextuagésima sexta vez que osas decir esa palabra!

Celosio: Diablos...

Entra el diablo por un extremo del escenario

Diablo: Buenas noches caballeros.

La riqueza que fortalecía mi poderío ha desaparecido

Petulancio: Buenas noches foráneo forastero, ¿en qué podemos servirle?

Diablo: Ando vagando en busca de un pequeño niño.

Petulancio: Por aquí no hemos visto ningún bebé, en del Podrido no han nacido humanos desde hace diecisiete años. Probablemente nuestras mujeres sean estériles pues como es sabido, por ejemplo, yo soy el poder, la fuerza y la lujuria.

Diablo: Evidentemente, ¿su majestad...?

Petulancio: (Aparte) ¿Majestad? Es un bonito título. (Al Diablo) Claro, puede usted llamarme su majestuosa putridez, Don Petulancio Pecadostein, Marqués de Podrido.

Diablo: Portentosa es su alcurnia su majestad.

Petulancio: Bien sabido es. ¿Y cuál es el nombre de la milenaria creatura que tiene el honor de acompañarnos en esta noche con luna pero sin estrellas más con unas pocas nubes pero sin lluvia?

Diablo: Lucifer es mi nombre pero me pueden decir Lucio Fernando.

Petulancio: Bonito apodo.

Diablo: Gracias.

Entra Irasema a escena

Irasema: ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhh!! ¡malditas maldiciones del mal maligno! ¡cerdos fascistas neonazis judíos!! ¡dejen dormiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir!!!! ¡¿No les da vergüenza sabotear, estropear y arruinar mis somníferos, soporíferos y letárgicos sueños?!!

Petulancio: Hija, no digas palabrotas.

Irasema: ¿Cuáles palabrotas?

Petulancio: Soporífero por ejemplo, es una palabra trisílaba. Palabritas serían palabras como sí, no, es.

Irasema: ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!! ¡Papáaaaaaaaaaa!!! ¡¡Vas a hacer que me de cáncer en la vesícula biliar!!!

Petulancio: Hija, no es propio hacer referencias anatómicas frente a desconocidos.

Irasema: ¿Y quién diablos es ese?

Petulancio: Ningún diablos.

Diablo: En todo caso se usaría el singular diablo. Mi nombre es Lucifer pero puedes decirme Luz y Fuerza.

Irasema: Bonito apodo.

Diablo: Gracias.

Celosio: Disculpe que interrumpa de nuevo esta absurda escena teatral pero veo un granero destruido y un agujero abismal en su lugar, ¿qué se les ha ocurrido que ha ocurrido?

Petulancio: Mi esmerado y estimado amigo, esto es un derrumbe. Al parecer cometiste un aberrante error matemático al calcular la perpendicular a las paredes.

Celosio: ¿Cuál perpendicular? ¿El piso o el techo?

Alvaro: Ambos. Lo que ves es el pozo de la negligencia.

Celosio: ¡Nada de eso! Lo habrán saturado de lana.

Alvaro: Lana, nunca tuvimos suficiente lana, ni tesoros tampoco.

Petulancio: Se te tendrá que sancionar.

Alvaro: Sí, con una indemnización que se sumará a tu deuda que al parecer heredarán tus hijos y los hijos de tus hijos por siempre jamás.

Entra Perezo

Perezo: ¿De qué hablan?

Celosio: Nada hijo, vuelve a dormir.

Perezo: Está bien papá.

Perezo se acuesta en el suelo y se hace bolita hasta que se queda dormido.

Irasema: ¡Aaaaaahhhhhhhhhhhhhh!! ¡¿Por qué no nos vamos a dormir ya?! ¡Son las tres de la mañana!!!

Petulancio: Dormir es de nacos, como Perezo.

Celosio: Qué envidia, quisiera ser naco.

Irasema: Lo eres (saca la lengua).

Diablo: Perdonen por interrumpir pero necesito preguntar otra cosa...

Petulancio: Como le he dicho no hay bebés en el Podrido, la más pequeña es mi niña Irasema (la señala).

Irasema: Argh, no soy una niña. Soy la hija del Marqués.

Petulancio: ¿Y dónde está tu madre, Obscena?

Alvaro: ¿Y tu mejor amiga, Gulana?

Irasema: (A Petulancio) Tu hija, Gulana, seguramente está cerca del refrigerador, o en la alacena. (A Alvaro) Y tu esposa, Obscena, quién sabe, buscando turistas tal vez.

Petulancio: Su serenísima alteza se ha des-serenizado y se retira en el acto.

Alvaro: Hasta el rato. (Aparte) Si mi hija Gulana consume más de lo previsto entraremos en recesión.

Petulancio y Alvaro tratan de salir de escena. Entran Obscena y Gulana, con Siam, Esas (siamesas unidas por el dedo meñique) y Nadie, habitantes de Pokajú (acento zipizapo); Siam y Esas llevan una canasta de dulces que son deborados por Gulana. Obscena viene de la mano de Nadie.

Siam: Y entonzez trató de hacernoz el manicuro...

Esas: Y nos dize, azí la verdad ni mano, ni curo.

Siam: No entendimoz lo que quizo dezir...

Nadie: Nadie comprende a mis hermanaz y miz hermanaz no comprenden a Nadie.

Siam: (Con ternura) Ay, pobre Nadie. ¿No te comprendemos?

Petulancio: ¡Obscena, mujer!

Alvaro: ¡Gulana, hija!

Obscena: ¡Petulancio, marido!

Gulana: ¡Alvaro, padre!

Obscena: ¿Por qué están todos despiertos?

Petulancio: No, ¿por qué estás tú despierta y abrazada de un desconocido?

Obscena: No es un desconocido, es Nadie.

Petulancio: ¿Cómo que no es nadie?

Obscena: No claro que es Nadie, su nombre es Nadie.

Petulancio: No inventes, ¡nadie se llama Nadie!

Nadie: En efecto, así como Obscena se llama Obscena

Obscena: O Petulancio, Petulancio.

Petulancio: Entiendo. ¿Pero por qué andabas rondando la finca a tan altas horas de la noche?

Obscena: ¿Recuerdas las cartas de amor que he recibido desde que nos casamos?

Petulancio: Sí, ése perdedor, ¿cómo olvidarlo? ¿Es tan difícil de entender que tú eres de mi propiedad? Pero la verdad nunca me ha molestado, porque él será la teoría pero yo soy la práctica (hace un movimiento sugestivo).

Obscena: Pues parece que nuestro amigo secreto estaba por pasar de la teoría a la práctica.

Petulancio: A ver, a ver, ¿cómo está eso?

Obscena: Sí, me escribió que estaba celoso y que así como Caín asesinó a su hermano por el amor de Dios, así él podría hacer lo mismo por su amada.

Petulancio: Eso es una amenaza de muerte, ¿no tienes idea de quién es el insolente?

Obscena: No, fue entonces que me pidió en sus cartas que nos viéramos en el límite norte del Podrido.

Petulancio: ¿Y accediste?

Obscena: Ay, mi amor, ¿a quién le dan pan que llore?

Gulana tragando un pan, se siente aludida y empieza a llorar, las siamesas la consuelan.

Petulancio: (Pensando) Celosio, hermano mío, ¿no me ofreciste un plato de lentejas hace una semana a cambio de mi primogenitura? ¿no habrás querido obrar como Jacob, hermano de Esaú? ¿o ahora como Caín en contra de Abel?

Celosio: (Nervioso) No, no, hermano, para nada, yo estaba este... ehm, (sorprendido por no haberlo visto antes) viendo ese increíble y majestuoso letrero luminoso que está en el cielo.

Diablo: ¡¿Letrero luminoso?!

Celosio: Sí, dice: (leyendo) Vengan a ver al hijo de Dios, nuestro Salvador, en Belé y arrepiéntanse de sus pecados. ¿Cuáles pecados?

Diablo: Qué interesante... Yo soy miope, seguramente por eso no lo había visto.

Petulancio: Probablemente tus cuernos te tapaban. Alvaro y yo lo vimos hace unas horas pero se lo atribuimos al centro comercial.

Gulana: ¿Qué centro comercial?

Diablo: Uno enorme. Oí que están inaugurando y toda la semana habrá platillos de degustación y golosinas gratis. Y Alvaro, también oí de un seminario de ahorro, impartido por Marro Tacañostein.

Alvaro: ¿De verdad?

Diablo: Pero lo más importante, han oído mucho acerca del Podrido y están ávidos de conocerlos, especialmente al Marqués.

Siam: De hecho nozotroz íbamoz también a Belén, por ezo pazábamoz por aquí.

Esas: Mi hermana tiene razón. No era para comerciar con el Podrido porque mi papá, Fredo, marajá de Pokajú dize que el zecretario de comerzio del Podrido es un avaro.

Alvaro: ¡Ningún avaro! ¡Dígale al Fredo que mi nombre es Alvaro!

Petulancio: Sí, ese es su nombre.

Siam: Te habráz confundido hermanita.

Esas: Zeguramente. Nadie zabe bien lo que dize Fredo.

Nadie: Bueno, bueno, no ez que yo zepa perfectamente lo que dice el marajá de Pokajú. Lo que paza ez que le digo al Fredo todo lo que pienzo y el haze lo mizmo.

Irasema: ¡¡Aaaaaaaaaaaaaaah!! ¡Ya duró demasiado esta escena y aparte estamos todos afuera y si seguimos así se nos van a olvidar nuestras líneas!!!

Petulancio: Mi hija tiene razón, creo que lo más conveniente es irnos a dormir, que ya está amaneciendo y mañana a medio día saldremos a Belén.

Celosio: ¿Y los borregos? Morirán de depresión.

Petulancio: Prepara barbacoa para 11 y los que te sobren tráetelos que los venderemos en Belén para recuperar lo perdido en el granero hoy.

Salen todos de escena, excepto Perezo, quien ronca.

ESCENA CINCO

Caravana caminando

Irasema:
Papá, ¿por qué tenemos que caminar tanto?

Petulancio: Porque vamos a Belén.

Irasema: Papá, ¿por qué vamos a Belén?

Petulancio: Porque estamos acompañando al señor Lucio Ferrari.

Irasema: Demonios.

Irasema se acerca al Diablo.

Irasema: Señor Lujoso Ferrari , ¿no podría ir usted solito a Belén y dejarnos en paz a los del pueblo del Podrido?

Satanás: Aunque quiera, no puedo ir solo. Ustedes son los únicos que pueden ver el letrero luminoso que está en el cielo y, gracias a su milenaria tradición comerciante, los pocajutas son los únicos que conocen el terreno.

Irasema: ¿Y los pocajutas pueden ver el letrero?

Satanás: No lo sé, pregúntales.

Irasema se acerca a las siamesas.

Irasema: Disculpen, ¿ustedes pueden ver el letrero grandote que está en el cielo?

Siam: ¿Hay un letrero?

Esas: ¿En el zielo?

Siam: Yo no he visto nada.

Esas: Ni yo.

Irasema: Aaaaaaaaaaah ¿Entonces por qué van a Belén?

Siam: Porque zomoz la caravana del marajá que va a Belén

Esas: Zí.

Irasema: Ya veo, ¿pero qué hacen tres hijos directos del marajá recorriendo estos inhóspitos territorios solos y sin seguridad?

Siam: En Pokajú todoz zomoz hijoz directoz del marajá, todoz zomoz hermanoz.

Irasema: Osh, ¿No saben que mezclar tanto la misma sangre no es bueno? ¡Por eso todos son tan estúpidos y hablan como zipi zapos!

Siam: Zí.

Esas: Hermana Siam, Eza niña zí que es perzpicaz.

Siam: Ni que lo digaz hermana Esas. Nadie lo hubiera dicho mejor.

Nadie: Zí, pero no lo dije.

Irasema: A ver, a ver, déjame ver si entendí. Nadie más que nosotros, los 7 pastores del Podrido, podemos ver el letrero luminoso de Belén. ¿Qué significa? ¿Es un mensaje sólo para nosotros?

Siam: Nadie vió en la carretera a trez reyez magoz

Nadie: Zí, yo los vi, hablaban de un letrero grandote y luminoso, "le llamaban la estrella de Belén".

Irasema: Con que la estrella de Belén... ¡Gulana!

Se acerca Gulana y se ven lejos para que el diablo no las oiga.

Gulana: Qué pasó Ira.

Irasema: No me digas ira, soy irasema.

Gulana: (tono burlón) Ira ira que se enoja, ira ira que se acongoja.

Irasema: ¡Cállate! Ponme atención Gulana.

Gulana: Dime.

Irasema: ¿No te parece sospechoso que ese señor haya insistido tanto en llevarnos a Belén?

Gulana: No, porque en el centro comercial van a dar platillos de degustación, yo también hubiera querido ir.

Irasema: ¿Y qué tal si no hay?

Gulana: ¿Cómo?

Irasema: Sí, ¿qué tal si ese señor de cuernos rojos y cola se hubiera inventado todo eso para que lo ayudemos a llegar?

Gulana: Ay, no inventes amiguita.

Irasema: Comida gratis para ti, una almohada para perezo, una sex shop para Obscena, el curso del codo ese para Alvaro, una columna en la sección de política de Belén Times para Celosio, una recepción espectacular y premios para Petulancio y para mí, clases de yoga. ¿En verdad no se te hace extraño?

Gulana: Ira, si quieres ver una columna en la perrilla ajena pues adelante, que el camello se atore en el ojo de la aguja y ya.

Irasema: ¡AAAAAAAAAAhhh! ¡¿No se dan cuenta?!!!

Se acerca el Diablo, que había estado escuchando.

Diablo: No. Ellos no se dan cuenta pero veo que tú sí y más te vale que en adelante estés tranquila, por tu bien.

El Diablo se aleja.

Petulancio: Y así continuó la caravana hasta el anochecer.

ESCENA SEIS

Gulana despertando a Irasema que tiene pesadillas.

Gulana: Ira, amiga, ¿estás bien?

Irasema: Ay Gulana, soñé que el señor raro y los pocajutas nos abandonaban a nuestra suerte, en pleno desierto.

Irasema se levanta y empieza a recorrer los campamentos de la caravana.

Gulana: Ira qué coincidencia, yo soñé que me caía una hamburguesa inmensa y me aplastaba, y los ajonjolis eran como grandes teleras, ¿te imaginas el tamaño? ¿te imaginas el queso?

Irasema: ¿Dónde están los pocajutas?

Gulana: Ay, ya sabes. En la tienda del final, al lado de los borregos

Irasema: ¡¿Y los borregos?!! ¡Nos han robado!

Inmediatamente se despierta Celosio.

Celosio: ¿Qué pasa? ¿Por qué tantos gritos?

Irasema: Nos han robado Celosio, nos han robado.

Celosio: ¡Los borregos! ¡Ya no nos queda nada!

Se despierta Alvaro.

Alvaro: ¿Cómo? ¿Qué? ¿Qué?

Celosio: Sí, se llevaron todo, ya no nos queda nada Alvaro.

Alvaro: ¡Esto es el deshonor!

Se despierta Petulancio.

Petulancio: ¿Cuál? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?

Alvaro: Petulancio, se llevaron nuestros borregos.

Petulancio: ¡¿Y ahora con qué nos alimentaremos?!

Se despierta Gulana.

Gulana: ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde?

Petulancio: Sin borregos moriremos de hambre.

Gulana: ¡Son unos hijos de su madre!

Se despierta Obscena.

Obscena: ¿Cuál? ¿Con quién? ¿Para qué?

Gulana: Estamos solos en el desierto y nos quitaron todo.

Obscena: ¡Esto es una pesadilla!

Se despierta Perezo.

Perezo: ¡Nooooooooooooo!!

Petulancio: ¡Calma Pueblo, calma Ejido, calma Podrido! Aquí está su líder.

Obscena: Se ve bien macho cuando dice eso.

Celosio: A ver Petulancio, ¿qué idea tienes para salvarnos?

Petulancio: No tengan miedo y escuchen a su líder.

Celosio: Bien, muy útil pero si quieren les tengo una sugerencia. Falta poco para que amanezca, el sol sale por el oriente y Belén está en el oriente así que todo lo que tenemos que hacer es fijarnos en dónde sale el sol y caminar hacia allá, necesitamos encontrar rápidamente agua. Hoy nuestra prioridad será encontrar agua, tal vez no comamos en un tiempo pero debemos mantenernos hidratados.

Perezo: Creo que no tenemos, no tenemos, otra opción.

Gulana: (Triste) ¿Hoy no vamos a comer?

Irasema: Tal vez no, amiga.

Perezo: Silencio, ya está saliendo el sol.

Gulana:
Tanto tiempo sin saber mirar
acostumbrados a sólo acumular
porque un amanecer viene a hacernos ver
que el sol para todos nosotros está

Porque estando hambriento o sediento
ya seas amigo o mendigo
estés desnudo o enfermo
seas pecador o salvador

El sale para ti
eso lo sabe hasta el rabí

Y las capitales del pecado
son iluminadas con agrado
aunque no tengan consulado
de Dios

Paris es de la Gula
Amsterdam de la Lujuria
Washington de la Ira
Caracas de la Envidia
Buenos Aires de la Soberbia
Monterrey de la Avaricia
Honolulú de la Pereza

Irasema: Tienes razón, el sol es el mismo para el justo que para el pecador.

Petulancio: Canten lo que quieran y caminen hacia el sol si quieren que así nunca llegarán a Belén, sino al sol mismo. Yo me quedo aquí esperando a que los ladrones regresen y me pidan perdón.

Celosio: Hermano, acompáñanos, no seas soberio.

Petulancio: ¿Envidia?

Celosio va con Alvaro

Celosio: Alvaro, necesito tu ayuda.

Alvaro: Mira quién lo solicita.

Celosio: ¿Cómo es que de noche anda tan solita?

Alvaro: Belén, campanas de Belén.

Celosio: Ah... Necesito que mi hermano Petulancio nos acompañe, si se queda solo en el desierto morirá.

Alvaro: Ya nos hemos arriezgado demasiado por sus tonterías, yo me quedo con Petulancio.

Celosio: Alvaro, los ladrones no regresarán. Si se quedan aquí estarán condenados.

Petulancio: Que así sea, una muerte digna en todo caso.

Celosio: (Enojado) Como gusten. Quien quiera seguirme, ¡vamos a Belén!

Irasema, Obscena entran en conflicto.

Irasema: Mamá, ¿nos quedamos con papá?

Obscena: Petulancio, esto es ridículo, yo me voy. Hija, ven conmigo.

Irasema: (Voz entrecortada) Adios papá.

Alvaro: Gulana, hija, ¿no vienes conmigo?

Gulana: No papá, me quedo con Perezo.

Alvaro: ¿Perezo qué?

Gulana: A Perezo lo amo y nunca ha hecho nada malo.

Alvaro: Perezo nunca ha hecho nada. Ese muchachito no vale, ¡es un perezoso!

Gulana: (Voz entrecortada) Adios papá.

ESCENA SIETE

Los pastores menos Petulancio y Alvaro. Villancico de los pastores a Belén de fondo, si es posible sólo instrumental.

Irasema: Tío Celosio, me duelen las piernas y tengo sed.

Obscena: Celosio, nos prometiste que llegaríamos en dos días a Belén y seguimos igual de perdidos.

Gulana: Y no hemos comido nada.

Perezo: Y ni siquiera en la noche podemos dormir por miedo a que nos ataquen las tepocatas y los pejelagartos.

Irasema: Mamá, regresemos con papá.

Obscena: Hija, no creo que podamos hacer eso, de hecho no creo que lo volvamos a ver.

Se oye a lo lejos un grito de Alvaro.

Alvaro: ¿Hola? Hola? ola? la? a? ?

Petulancio: Cállate y guarda tus fuerzas. No creo que sean los ladrones y en todo caso, mis ropas ya están sucias y rotas y nunca me había sentido tan miserable. Nunca creerán que soy el Marqués del Podrido. Ya nadie nos pedirá perdón por habernos robado lo que nos robaron.

Irasema: ¿Papá?

Petulancio: ¿Hija?

Gulana: (Alucinando) ¿Pastelito gigante bañado en caramelo y aderezado con almendras?

Petulancio: ¡Hija!!!!

Irasema: ¡Papá!!!

Abrazo.

Petulancio: No sabes qué gusto me da verte.

Irasema: No, lo sé. La consciencia es algo que no se tiene más que de las sensaciones y sentimientos de uno mismo.

Petulancio: ¡Obscena, esposa!

Abrazos.

Obscena: Te extrañé.

Petulancio: Mujer, ¿cómo pude dejarte?

Obscena: No, ¿cómo pudiste dejar a tu hija?

Petulancio: Fui un egoísta, arrogante. El mundo no gira alrededor de mí... El mundo sólo... gira y yo sólo soy un pastorcillo más.

Celosio: Petulancio, hermano. ¡Qué bueno verte con vida! Perdóname por haberte abandonado.

Petulancio: No Celosio, perdóname a mí.

Alvaro: ¡Gulana!

Gulana: ¡Papá!

Alvaro: Gulana, hija, ¿cómo estás?

Gulana: Papi, tengo hambre.

Alvaro: Hija, todo va a estar bien.

Gulana: Papá.

Alvaro: ¿Sí hija?

Gulana: ¿Lograron recuperar lo robado?

Alvaro: No hija, pero no importa, lo que importa es que estamos todos bien.

Gulana: Pero tú siempre has dicho que hay que cuidar el dinero, cueste lo que cueste.

Alvaro: Olvídalo hija, estaba equivocado.

Petulancio: Pareciera que sólo perdiéndolo todo pudimos darnos cuenta de lo importante. No es el ego, ni el dinero,ni lo ajeno, ni la comida, ni el sexo, ni el sueño, ni los berrinches.

Celosio: Sí, lo importante es que estamos juntos.

Irasema: (Feliz) ¡Esa es la entrada de Belén!








Andrea- Irasema- Ira

Marisola- Obscena- Lujuria

Lulusiana- Gulana-Gula

Calitros- Alvaro (sin acento)- Avaricia

Pablito- Perezo- Pereza

Diegue- Don Petulancio, Marqués de Podrido- Soberbia

Fero- Celosio- Envidia

Paco- Vetustiano y Demonio

Itzia- Siam

Ana- Esas

Pablo R.- Nadie

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